estructura
09 Ago 2017

Tus círculos trascendentales cuentan

Aunque no lo creas, afectan a tu negocio

¿Pasas tiempo con tu familia? Porque el hombre que no pasa tiempo con su familia, no es un hombre auténtico (El Padrino de Mario Puzzo)

Como puedes inferir a partir de esta cita, los círculos trascendentes son la familia y los amigos más cercanos, que en otro artículo he denominado super-amigos. Digamos que son las relaciones menos pragmáticas que existen, están para todo menos para el intercambio.

Ahora bien, ¿qué características tiene? y ¿por qué son tan importantes para tu negocio? En primer lugar, habría que distinguir entre aquellas donde existe un vínculo sanguíneo de los que no. Esto es progenitores, hijos y hermanos, primos; de los amigos que están contigo desde hace tiempo y son con los que sabes que puedes contar si lo pierdes todo. Los primeros, son relaciones irrompibles. Un hermano, es un hermano; un padre es un padre y siempre estarán allí, aunque puedas llevarte mal. No puedes renunciar nunca. Es lo más trascendente que hay. Puedes prescindir de una esposa o marido, pero no de un hijo.

El efecto que tiene es que romper alguna de las leyes sociales en la familia es devastador. Aquí os dejo algunos ejemplos de cómo se rompen a menudo. Aceptación: El padre que no acepta que su hijo no haya seguido sus pasos o que, por ejemplo, sea gay. Interdependencia: cuando uno de los cónyuges aporta y el otro lleva vida parasitaria. Estructura: cuando en un divorcio, uno de los progenitores o los dos hablan mal del otro a los hijos. Inclusión: Cuando un hermano queda excluido de la familia por algún tipo de motivo o a un progenitor se le impide estar presente en la vida de sus hijos. Reconocimiento: cuando uno de los hermanos es el listo mientras el otro es considerado el tonto. Presencia: padres que delegan la educación de sus hijos a un colegio privado, todavía a los abuelos es una opción aceptable porque no dejan de ser familia.

Si tú has sido víctima de algo de esto y aun supone un punto de dolor, te recomiendo que te pongas en manos de un profesional. Todos necesitamos de una familia para ser felices. Si no eres feliz, de qué sirve el resto de cosas. Si por el contrario estás realizando alguna de estas fechorías, cambia de actitud. Más tarde o más temprano tendrás que pagar las consecuencias de romper las leyes. Esas facturas nunca  prescriben. Imagina al hijo que le dicen que su padre es “inútil”, “malo”, “sinvergüenza”. Los niños no pueden aplicar esos conceptos a alguien al que le deben el ser. Para ellos padres y madres están en el mismo nivel de estructura: arriba. No respetar a uno, equivale a no respetar al otro tampoco; de la misma manera, no van a respetar otras estructuras: no respetarán policías, jueces, maestros en la escuela. No habrá autoridad para él.

En cuanto, a los amigos íntimos, es lo más cercano que hay a la familia pero al no tener vínculos sanguíneos las relaciones pueden romperse. Ahora bien, al ser el nivel de aceptación tan alto como el de la familia solo puedes romperlo con una traición grave (no respetando sus bienes, sus hijos o su pareja, por ejemplo). Una vez rotas las relaciones, nunca más vuelven a ser lo que eran. Es como comida recalentada o un jarrón quebrado en el que se han pegado los pedazos.

Todavía no he dicho el porqué los necesitamos. Pues, porque absorben toda la negatividad con la que nos hemos cargado durante el día. Es como el descanso del guerrero. Cuantas veces después de compartir con un amigo una preocupación esta se ha hecho menor (Siempre y cuando lo que comentes sea relevante, recuerda la paradoja de la cesta de cangrejos). Cuántas veces ver a tus hijos felices te ha recargado las pilas.

Para eso están los círculos trascendentes para dar equilibrio a tu vida es por eso que si restas importancia a dichos círculos vas a progresar en tus metas más lentamente y siempre con cansancio y agobios.

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